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lunes, 18 de mayo de 2015

La URSS salvó a la humanidad del exterminio nazi por Julio Martinez Molina


La historia verdadera no es la contada por los documentales norteamericanos; muchísimo menos la enseñada en las aulas de su chovinista sistema educativo, donde al alumnado le impregnan el sofisma del “excepcionalismo americano”. Tampoco la escrita en buena parte de las monografías encontradas en Internet; ni incluso la reproducida de forma acrítica en diversas enciclopedias o libros convertidos en best sellers pese a los errores, exageraciones y satanizaciones contenidos.
Por supuesto, Estados Unidos tuvo un rol en la etapa final de la II Guerra Mundial, pero el papel determinante en la victoria contra el fascismo le correspondió a la URSS, en cuyo territorio se marcó el destino del delirio nazi.
El suicidio de Hitler no aconteció en el bunker, sino en el frente ruso. Aunque su maquinaria bélica eliminó a 27 millones de ciudadanos de ese país, ya los soviéticos tenían casi decidido el epílogo de la contienda cuando los norteamericanos efectuaron el bastante tardío desembarco de Normandía, el 6 de junio de 1944. No importa que Steven Spielberg —a la manera de algunos pseudohistoriadores en sus ensayos— haya dicho durante el estreno mundial de su Salvar al soldado Ryan, que “el Día D fue el momento definitivo de la II Guerra Mundial”.
La resistencia heroica de más de 200 días en Stalingrado, durante el invierno del 42-43, infectó del virus terminal de la derrota a un agresor alemán cuyo inmenso poderío tampoco pudo doblegar a los combatientes del Ejército Rojo y el pueblo en Moscú, Leningrado, Kursk… aquella colosal Gran Guerra Patria.
La bandera roja de la hoz y el martillo sobre el Reichstag el 9 de mayo de 1945 simbolizó el fin de una locura devastadora causante de la muerte de 70 millones de seres humanos y surgida de la irracionalidad, la demagogia, las ambiciones extremas; la reticencia alemana ante las condiciones impuestas por las potencias aliadas como resultado de su derrota en la I Guerra Mundial; el insano sentido de superioridad de la ficticia raza aria cual base de un nuevo orden mundial vinculado a la redistribución territorial planetaria; el fortísimo respaldo de las corporaciones estadounidenses a su rearme y el apoyo al nacionalsocialismo hitleriano por parte de varias burguesías: no solo la local.
Al indoblegable pueblo soviético, al Ejército de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (integrado en su mayoría por obreros industriales y campesinos) la humanidad le debe la terminación definitiva del conflicto iniciado de forma unilateral el 1 de septiembre de 1939 mediante la invasión a Polonia; la contención del exterminio nazi; el fin del Holocausto con esos casi seis millones de judíos asesinados, más otros once millones de víctimas entre los cuales se incluyen tres millones de prisioneros de guerra soviéticos. Nada ni nadie hubiesen podido detener a Hitler sin la barrera de la URSS.
La II Guerra Mundial se suscitó, fundamentalmente, entre Berlín y Moscú. Las estadísticas lo indican: de los 20 millones de militares muertos, 16 pertenecían a los ejércitos soviético y germano. Sumados todos los efectivos caídos de Inglaterra, Francia y Estados Unidos, no sobrepasan algo más del millón.
El 2 de mayo de 1945, una semana antes de la capitulación final, el Tercer Reich entregó la capital del eugenésico imperio alemán al Ejército Rojo. Poco antes, su jefe supremo se había quitado la vida. Ese hombre había anunciado en su tristemente célebre Mi lucha, escrita tan temprano como a mediados de la década del ´20, que a la larga su objetivo real era el ataque a la URSS. El 11 de agosto de 1939 le compartió a Carl J. Burckhardt, funcionario de la Liga de Naciones, que “todo lo que emprendía iba dirigido contra Rusia, y que si Occidente (franceses y británicos) era demasiado estúpido y demasiado ciego para comprenderlo, se vería obligado a llegar a un acuerdo con los rusos, volverse y derrotar a Occidente, y luego darse vuelta con toda su fuerza para asestar un golpe a la Unión Soviética”. Así lo hizo, de forma exacta; solo que no reparó en la inenarrable capacidad de resistencia de ese pueblo.

lunes, 3 de febrero de 2014

Sitio arqueológico de Cahal Pech en Belice x Ulises Barreiro











                                        

Los antiguos  mayas  habitaban la región de centro América mas precisamente los actuales Estados naciones del Guatemala, Sur de México, Belice, Norte de El Salvador y Norte de Nicaragua.

En este artículo me precisare en un sitio arqueológico conocido como Cahal Pech, ubicado a tan solo 2 kilómetros de la ciudad de San Ignacio en el Departamento del Cayo, en la República de Belice.

La ciudad  de Cahal Pech fue habitada durante el año 1000  a.c  al año 650 d.c., este interesante parque fue descubierto en 1950.

Para ingresar al parque hay que abonar una entrada de 20 dólares de Belice, luego el parque esta tan bien señalizado que no hace falta recorrerlo con un guía, si es que uno esta bien documentado sobre la cultura Maya.

El parque es muy bonito, y en dos horas se puede recorrer por completo dado que las estructuras arqueológicas están muy cercas una de otras.

Para los amantes de la historia de las culturas mesoamericanas, es muy  grato estar en estos sitios arqueológicos. En especial Cahal Pech esta muy bien mantenido por las autoridades a cargo.

 Los invito a todos los que puedan viajar a centro América, que visiten este parque que lo pueden hacer además dentro del recorrido de visitar Caracol, Tikal, y los demás sitios arqueológicos que hay en esta bella zona del planeta.

Como se puede apreciar el espíritu de la cultura maya esta mas vivo que nunca. Esta apasionante civilización nos enseño mucho a nosotros los hijos de la civilización petrolera… Que seguimos deforestando este planeta, y la historia nos muestra que una de las causas del abandono de las ciudades Estado Maya (siempre en historia se habla de multicausas) fue el cambio climático producto de la de forestación de las grandes ciudades Mayas. Que como eran sociedades superpobladas cada vez necesitaban mas territorios deforestados para cultivar alimentos, y sabemos que dañar al medio ambiente tiene consecuencias letales para el ser humano.

                
                                                    Ulises Barreiro








La Perla negra que hay que atravesar para llegar al parque alqueologico: Las autoridades migratorias  de la frontera de la República de Belice de la Provincia de El Cayo, que limita con Guatemala, son muy descorteces. Principalmente las autoridades que controlan el pasaporte. Actitudes como esas hacen quedar muy mal a la República de Belice ante los ojos  del mundo Mundo que visitan sitios arqueológicos.